martes, 31 de agosto de 2010

¿Dónde está mi sitio?

De nuevo las dudas. ¿Dónde? ¿Hay un lugar? ¿Hay un sitio para cada uno? Me vuelvo a sentir fuera. Otra vez. Esa sensación. ¿Hay una naturaleza diferente en cada uno? Entonces, ¿cuál es la mía?
No aquí, entre paredes. Pas ici. Not here, between walls.
Y busco el silencio, el silencio... Me recojo. A la sombra de un árbol. Arropada por el cielo, bajo sus ramas.
Y leo a Thich Nhat Hanh: "Si yo tuviera poderes sobrenaturales te llevaría a la Tierra Pura del Buda Amitaba, un lugar donde no hay más que belleza.Pero si tú acarreas contigo tus preocupaciones y ansiedades, la estropearías. Para poder entrar en la Tierra Pura has de aprender a caminar con pasos serenos, libres de ansiedad. En realidad, si aprendes a caminar de ese modo por la Tierra, no necesitarás ir a la Tierra Pura. Cuando tu mente está serena y libre, la misma Tierra se convierte en la Tierra Pura y ya no necesitas ir a ninguna otra parte"
Pero mi mente no está serena. Ni libre.
But where is here?

martes, 24 de agosto de 2010

Días de lavanda y sueños

Mantente fiel a tus sueños.
Mantente.
Me susurra el pequeño hombrecito de hierro.

Nanette nos ha enseñado a hacerlos. Se hacen con hilo de hierro. No hay que apretar, hay que dejarlos sueltos, pero fijar las partes.

Olía a lavanda y a libertad.
Dormimos en una yurta, en una tienda de campaña, en una caravana.
Y me acariciaste el vientre bajo las estrellas.
Y nos sentimos nómadas. Y nos sentimos juntos.

Hoy había muchas mariposas blancas en el camino. A. me ha regalado una pegatina con una mariposa azul. Y hemos cenado pasta de lacitos que parecían mariposas con salmón.
Hoy hay luna llena.

Y cierro los ojos. Y busco dentro de mi corazón el rincón de lavanda.
Y me vuelvo a sentir como ayer. Contigo. Con las niñas. A tu lado. Libres.
Como pájaros sonrientes. Como hombrecitos de hierro voladores.


domingo, 8 de agosto de 2010

Cículos infinitos

Domingo 8 agosto 2010




lunes, 2 de agosto de 2010

Who am I

I'd like to leave this body and be free.
Lou Reed. Who am I.



Blanco
Negro
Blanco
Negro

Terminar el asfalto.

Y llegar a la tierra.

jueves, 22 de julio de 2010

Caminar & amar

Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo
Gandhi

martes, 13 de julio de 2010

Piedras que mueven

Ovidio me regaló una piedra pequeña y blanca en Santiago. Da igual de dónde sea. Llevan todo dentro. Como nosotros. Y me contó, bajo el sol y junto a otro peregrino, cómo había cambiado su vida y ahora ya vivía desde el corazón. Totalmente abierto. Hay que tomar decisiones, decía. Sí. Son necesarias para moverse. Manuel, el escultor de Guetaria, nos enseñó otras piedras. No son preciosas, son del mar, del monte. Pero sí, lo eran. Preciosas. Tenía una delante de su ventana en la que se vislumbraba un rostro, muy suave... Es tan hermosa, le dije. Y él me explicó que lo hacía con otra piedra, como hacían antiguamente. También me contó que un día llegó allí con una mochila y se quedó, porque le aceptaron tal como era. A Manuel le gustan las piedras que se mueven. Es importante que tengan movimiento, dice mientras apoya su mano en una de ellas y la va inclinando hacia una u otra posición.
Axel me ha regalado una que parece un caramelo de miel. Dulce. Brilla, refleja, y está como mordida. Imperfecta y perfecta.

lunes, 5 de julio de 2010

Plumas y gorriones


El sábado me dijo, toma, te he traído un regalo. Y me tendió una pluma enorme, preciosa, que había encontrado por el camino. Para que puedas hacer tus alas y encontrar la libertad.

El domingo la encontré.

Y hoy lunes he regresado de ese destello, conduciendo entre montañas, con lágrimas de alegría y de nostalgia.

De camino a la oficina he parado a tomar un café en el aeropuerto. Estaba vacío. En el bar sólo había una chica sentada con un libro. La luz entraba salvaje a través de las paredes de vidrio. Se veía el cielo, se veía todo, pero estaba encerrada entre cristales y vigas. Estaba pensando en eso, cuando he visto un gorrión revoloteando de mesa en mesa. Pobrecito, aquí encerrado, le he dicho al camarero. Y, sonriendo, me ha contestado, no, que va, entran y salen cuando quieren por unos agujeros. Ah. Y he sonreído al gorrión. Y él me ha guiñado un ojo.