domingo, 25 de octubre de 2009

Sábado. Probando la cámara de la blackberry nueva


Viene Bena a casa. Anamika se va a comer con Porto y Lucía está con su padre. Cuatro piernas, camisetas y vaqueros. Cruzamos Vía Hispanidad y caminamos hasta la zona universitaria. Sol y nubes desgajadas. Una terraza de aluminio que brilla, una coca cola, una cerveza con limón, un bocadillo de ternera con pimientos y queso y una ensalada. Y hablamos. Como hace veinte años. De hace veinte años. De este momento. De nuestras caídas. Y de nuestros sueños. Compartimos. Nos reinventamos. Regresamos a casa y volvemos a cruzar Vía Hispanidad. Y nos quedamos tiradas toda la tarde, hablando, en silencio, viendo fotos, leyendo blogs, tomando café y tarta de hojaldre con frutas rojas. Vienen Porto y Pedro con los niños. Y seguimos. Es bonito. Seguimos estando después de veinte años. Con vísceras diferentes, algunas rotas y cosidas, pero todavía vivas.


He quedado con Patri a cenar. Salgo de casa. Y hay tres lunas, una creciente grande como en un cuento árabe, otra azul y otra redonda blanca. Cómo me gustan las lunas.


Tomamos unas tapas en La despensa. A partir de los cuarenta la mitad de las personas bebe y la otra mitad toma alguna pastilla, me dice Patri. Veo a M.V. pasando por delante, bosteza. Me cae bien, muy bien. Le saludo desde el cristal. Pienso que tiene que estar hasta el gorro de haberse hecho de repente tan “popular”. Sigo viendo a personas conocidas y a personas desconocidas. Bebemos vino. ¿Perteneceremos a la primera parte? ¿A los que beben? Todos necesitamos un escape. ¿O no? 



Regreso a casa. Vía Hispanidad está desierta. Adoro Vía Hispanidad desierta. Esta noche se ha vuelto salvaje 

y las farolas se han convertido en pájaros. 



3 comentarios:

PHAROS dijo...

Que me permita Patricia, pero tengo cuarenta años ni bebo ni tomo pastillas

Me parece bien, la dureza de la vida cada una la sobrellevamos como podemos.

pero a esta edad lo mejor es que ves la vida de otra forma mas pausada tranquila.

un vaso lleno de alcohol en la mano tal vez a las 5 de la tarde
y dices , lo que hago esta bien hecho para mi argumetandote tus razones

no es esa edad,a los cuarenta no
espero que sea a los cincuenta, porque a los treinta (lo mios) fue un plomazo

eso lo contare un dia, cuando escribas la crisis existencialista de los treinta jajajaj

Azul dijo...

:) No te tomes nada personalmente cuarentona jeje
Patri no lo decía. Ella decía que dos amigas suyas que deben de andar por los cincuenta y tantos decían eso, que todas las personas que estaban a su alrededor o le daban al drinking o al orfidal o similar. Hablábamos de hacernos mayores. De que cuando eres pequeño ves el mundo de los mayores seguro, y no es así. La seguridad no existe, por muchos seguros que nos quieran vender, y por muchas corazas que nos queramos poner. De lo que piensas cuando eres adolescente y de lo que piensas ahora. De las prisas. De las ilusiones. Y de las desilusiones. Del amor y del desamor. De la pasión y de volver a vivirla o no. De los hijos y de las justificaciones. Y no creo que vaya por edades, por rangos o por percentiles. Lo único que sí que veo es que no estamos bien. La sociedad en la que vivimos está mal. Y todos buscamos escapes porque sino no hay quien aguante. Too much. No hace falta tanto, pero como vivir sino dentro? salirnos fuera? vivir en la frontera? Como decía Mafalda. Qué se pare el mundo que yo me bajo. Nos bajaríamos todos. A nadie le gusta esta velocidad.

PHAROS dijo...

BRAVO
Semejante argumento, me quito el sombrero
Tienes razon, jajjaj si una cuarentonita jajajajjaja
besos