Las sábanas de la Paz no son de raso ni de suave algodón. Están desgastadas. Viejas. Pero cubren, tapan, curan. Todo cura. Sobre todo el parar y salir. Y entrar allí. Y compartir la habitación con una familia gitana, romaní como dicen ahora... un pueblo que antes se me hacía desconocido y que ahora, sin embargo, siento tan dentro.
Por dónde quieres que empecemos el diálogo, por las funciones del patriarca o por los de la madre encargada de la prole. Mira por donde estos temas me gusta, sólo espero no olvidarlos nunca.
2 comentarios:
Esta llenas de dolor,esperanza,alegria y de vida.
Por dónde quieres que empecemos el diálogo, por las funciones del patriarca o por los de la madre encargada de la prole.
Mira por donde estos temas me gusta, sólo espero no olvidarlos nunca.
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